Archivo de la categoría: Ensayo

The Cube Installation. Exposición Fotográfica de Lorena Olmo


Alegoría del fin de los días
Los humanos somos egoístas, tozudos, mentirosos, celosos,
desmemoriados, prepotentes. Pero no somos tontos. Y hay momentos,
cuando bajamos la guardia, en los que una voz molesta, pero muy
lista, nos habla desde el fondo de Dios sabe dónde, y nos pregunta
QUÉ estamos haciendo. Ahí surgen dos caminos posibles. El primero
y más útil a corto plazo es hablar más alto que la voz, para no
escucharnos pensar. Ahí termina el problema.
El segundo camino es intentar responder a la pregunta. Ahí empiezan
los problemas.

Aquí, ahora, acaba de hablar la voz. ¿Qué hago con ella? Es morir o
matar. O acabo con ella, o ella lo hará con mis cimientos.

Centro Cultural CajaGRANADA Memoria de Andalucía
Plaza de Las Culturas
Del 15 de Septiembre al 15 de Octubre de 2010
Exposición que pertenece a FotoGranada2010, la 1ª Bienal Internacional de Fotografía y Artes Audiovisuales de Granada.

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Historia de un incendio. Arte y Revolución en los tiempos salvajes. De la Comuna de París al advenimiento del punk

Hace ya más de un siglo y medio que Karl Marx y Friedrich Engels escribieron el Manifiesto Comunista, cuya primera frase, «un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo», se fue materializando en los años siguientes hasta convertirse en la verificación de una realidad: la del impulso decidido del movimiento obrero revolucionario por destruir el nuevo régimen surgido de la Revolución Francesa, por hacer añicos el mundo burgués. Ese fantasma recorrió efectivamente Europa durante décadas, obligando a la burguesía a mostrar su verdadera cara, a desplegar toda su sangrienta maquinaria para devolverlo a las catacumbas de las que salió. Allí descansa esperando el momento en que pueda ser de nuevo conjurado.

Casi al mismo tiempo surgía otro movimiento, el romanticismo, que también trataba de socavar las bases de ese nuevo mundo, si bien su punto de arranque era otro distinto, el del arte. Pero su visión del arte implicaba una nueva concepción del mismo y de sus relaciones con la vida, tratando de emanciparse de su reducción a mercancía de consumo de la naciente burguesía. El romanticismo puede ser considerado con justicia la primera vanguardia artística. En la vida de sus grandes animadores, más incluso que en sus obras, encontramos las notas que animaron una sinfonía que ensordeció el mundo, la del arte revolucionario. La crítica del positivismo y de la razón utilitaria, la insumisión a las formas de vida burguesa y la búsqueda incansable de un reencantamiento del mundo están en la base de la mayoría de las vanguardias del siglo XX, que se esforzarán por desarrollar en toda su plenitud ese potencial, especialmente en el período de entreguerras.

Socialismo y arte revolucionarios inician pues un camino común, pero ese camino está lleno de bifurcaciones, de senderos que no llevan a ningún sitio, de atajos que en vez de acortar distancias las alargan hasta el infinito. Es ésta una relación compleja, problemática, llena de malentendidos, de desconfianzas mutuas, de oportunidades perdidas y, finalmente, de derrotas. Pero cuando ambos caminos se cruzan, formando una encrucijada, todas las posibilidades se abren de pronto, y un fogonazo hace temblar el mundo y el fuego ilumina la noche con una claridad que deslumbra. Así sucedió durante la Comuna de París. Cuando anarquistas y socialistas se encontraron, codo a codo en las barricadas, con pintores y poetas, unos y otros comprendieron que ya nada volvería a ser igual. Nada volvió a ser igual para Courbet después de participar en la demolición de la Columna Vendôme. Nada volvió a ser igual para el joven Rimbaud. Nada podía volver a ser igual para la poesía. Ninguna revolución puede ya concebirse sin poetas, mas no para cantar sus alabanzas, sino para participar activamente en la demolición de todas las columnas, de todos los muros.

«Transformar el mundo» (Marx) y «cambiar la vida» (Rimbaud). Cuando estas dos máximas se funden, cuando aquella dimensión materialista y socialista y aquella otra fundamentalmente romántica y poética de la vida alcanzan una efectiva relación de afinidad electiva, se abre una ventana a la utopía que nos muestra que todo es posible. Así lo entendieron los surrealistas y a ello consagraron todas sus fuerzas. Así ha sucedido en breves (pero radicalmente intensos) períodos históricos. ¿Y por qué no ha de ser posible aún hoy?

El rastreo de las impresiones que esa ventana abierta al infinito de lo posible ha dejado en la historia es la pretensión de Historia de un incendio. No es éste un libro más sobre las vanguardias artísticas, pues lejos de toda falsa objetividad académica y de todo intelectualismo autocastrante, hallamos en él una mirada cómplice, apasionada y lúcida, que indaga en el pasado pensando en el presente. A través de sus páginas asistimos a vertiginosos saltos en el tiempo y en el espacio que nos trasladan de la Comuna de París al mayo setentayochista, del París de los surrealistas a la Inglaterra de los Sex Pistols, todo ello sin provocar el vértigo de lector, porque, como pocos libros hacen, aquí se le concede al lector la dignidad que le ha sido arrebatada, la de interlocutor, la de sujeto activo. Así pues, esta historia no es una historia, sino muchas historias unidas por un hilo invisible, por una mirada dialéctica al pasado que hace efectiva la fórmula benjaminiana de dar «un salto de tigre hacia el pasado», salto que permite que el pasado ilumine, aunque sea fugazmente, este presente oscuro.

Historia de un incendio no es, por tanto, una guía de movimientos artísticos o un manual de historia; es una invitación a descubrir esa «dialéctica de la ebriedad» que nos habla de la posibilidad de una vida radicalmente distinta a la que nos obligan a llevar, es un arma cargada, presta a ser utilizada. De modo que nadie busque aquí arquelogía, de lo que se habla es de revolución y de utopía y éstas siguen vivas, aunque las hayan querido enterrar. Entre sus páginas quizás podamos encontrar alguna de las claves que nos permitan completar la fórmula mistérica que, cual Golem, haga revivir a los viejos fantasmas, dotándoles de savia nueva, para volver a agitar el miedo de la burguesía.

Historia de un incendio. Arte y Revolución en los tiempos salvajes. De la Comuna de París al advenimiento del punk.

Servando Rocha  Ed.La Felguera. 2006 ISBN 9788461109678

Extraido de Rebelión

Poder Freak. Una Crónica de la Contracultura. vol. 1.

Poder Freak es una trilogía que recorre, retrata y analiza las diferentes manifestaciones contraculturales que brotaron en la segunda mitad del s. XX, sus porqués, sus conexiones y su devenir en las sociedades que las acogieron. En este primer volumen se dan cita, entre otros, especímenes tales como: la Generación Beat de Kerouac, Ginsberg y Burroughs; los hipsters y el be-bop; los Hell’s Angels y otras bandas moteras; los mods y los rockers, los situacionistas con Guy Debord a la cabeza, los greasers americanos, quinquis españoles, blouson noirs y apaches franceses, teddy boys ingleses, raggares suecos y demás bandas juveniles descontroladas que vertieron sus dosis de caos por todo el mundo.

Jaime Gonzalo — Poder Freak. Una Crónica de la Contracultura. vol. 1. (Discos Crudos)

A la venta en Subterránea

Motherfuckers! De los veranos del amor al amor armado

Las vallas del Festival de Woodstock son derribadas mientras alguien saquea un almacén propiedad de la organización y reparte entre la muchedumbre sacos de dormir y tiendas de campaña. En el Lower East Side de Nueva York exhiben navajas, aunque también tienen armas de fuego. Se preparan para algo mayor. Proveen de comida a los sin techo de la ciudad, al mismo tiempo que retan a la industria del rock and roll, a los empresarios rebeldes y a MC5. La visita de la banda de Detroit acaba con sus miembros huyendo de la ira motherfucker. No piden nada. Lo toman todo. Simulan el asesinato de un poeta y realizan una abierta apología de una asesina real, Valerie Solanas y sus disparos contra el arte (Andy Warhol). Intentan cerrar el Museo de Arte Moderno, inundan de vagabundos salas de arte y pretenden acabar con todos los policías de la ciudad. Pelos largos, hombres lobo, drogas, comunas y chaquetas negras de cuero. Están frente al Pentágono, desafiando a los policías que lo custodian, mientras los yippies pretenden hacerlo levitar.

No eran hippies, ni tampoco una organización política al uso. Eran una banda callejera politizada, una tribu y un clan revolucionario, un oscuro grupo de afinidad convertido en una verdadera familia cuyo discurso giraba en torno a una constelación de ideas que incluían a Dadá, la anarquía y la autodefensa armada.

Por vez primera en castellano, los textos, panfletos y pósters de Black Mask/Up Against the Wall, Motherfuckers!

Edición limitada y especial para los primeros 300 ejemplares: sobrecubiertas serigrafiadas y póster-separata en el interior.

Título: Motherfuckers! De los veranos del amor al amor armado

254 págs. 18.00€
Edita: La Felguera, Madrid, 2009.

Agotados de esperar el fin

Agotados de esperar el fin

Subculturas, estéticas y políticas del desecho

Servando Rocha

De pronto, grupos de jóvenes exhibían un profundo desprecio hacia la figura del profesor, el policía o sus mayores. Pero sucedían cosas todavía más sorprendentes: ruido de cristales rotos en mitad de la noche, peleas y navajas brillantes rasgando los asientos de los locales que programaban conciertos de rock and roll. El adolescente, como tal, apareció, y con éste, atroces visiones de grupos salvajes armados con motos y modern jazz, frenéticos bailes en la calle o en los pasillos del cine, cabellos cubiertos de grasa, droga como comunicación e introspección, cabezas rapadas, canciones que anunciaban un apocalipsis y colapso total inminentes, camisas rotas mostrando los malditos rostros de Bakunin o Charles Manson. Si James Dean o el desafiante Marlon Brando fueron los símbolos de toda una generación, la subcultura punk resucitó otros monstruos. Jack el Destripador parecía pasear su horrible figura por King’s Road… El presente ensayo no deja de ser un borrador que debiera ser convenientemente completado y revisado, en definitiva: ser puesto contra las cuerdas de la dialéctica. Aun así, sus pretensiones son las de lograr «leer lo que nunca fue escrito» (Hofmannsthal) acerca del estilo punk y otras subculturas surgidas tras la Segunda Guerra Mundial, como la teddy boy, rocker, mod o skinhead. Igualmente, se exponen ciertas implicaciones que afectan a lo subcultural, como la estetización de la guerra y el concepto de desecho en el estilo y la moda. Lo más complicado de tales planteamientos -como indagar el espíritu que subyace en las subculturas y el estilo- es, asimismo, analizado desde la perspectiva de lo posmoderno y el fin de la historia. Estas breves palabras, ambiciosas por otro lado, deberían bastar para entender las intenciones de su autor.

Virus Editorial

Este y otros libros los puedes encontrar en:
Biblioteca Social hnos. Quero, C/ Acera del Triunfo 27